He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

sábado, 12 de mayo de 2018

Astrolabio ilustrado (8)

Este poético texto* de Astrolabio demuestra que a los relatos de Ángel se les podría aplicar la definición que Hermann Hesse dio de los cuentos de Kafka, etéreos como un sueño y exactos como un logaritmo.
Con Las nubes Ángel nos acerca a la verdadera vida de los elementos, en apariencia silenciosos, de la naturaleza; se recrea con su forma, con lo que sugieren y, en un ensueño plástico y colorido, nos hace reparar en las bondades gratuitas y al alcance de todos que nos ofrece el mundo cada día. Con esta ilustración he querido sugerir que las nubes y el paisaje son alimento, y aguardan que la mano de un lector atento levante el cristal de la quesera y se sirva un buen trozo de cielo. Esperamos que disfruten. ¡Buen provecho!
Completamos la entrada con el audio del relato, gentileza de Roberto Martínez Mancebo.




LAS NUBES 


Sólo tendiéndote al raso sobre la hierba, desocupado, con la cabeza vacía y la mirada limpia, podrás asistir a la verdadera vida de las nubes, descifrar su lenguaje, sus inadvertidas costumbres, sus viajes, sus calmos paseos y sus pletóricas derivas, la vertiginosa serenidad de las persecuciones en defensa de sus territorios sin linde, gobernadas como nosotros por fuerzas elementales, desterradas por el vendaval, zarpando puntualmente con la estiba siempre llena de algodón hidrófilo, sus aletargamientos y sus desplantes, sus amores, la inmovilidad de sus metamorfosis, sus caricias de aguanieve, ese juego silencioso de abrazarse y fundirse a sobreviento, en almiares aéreos, ese juego de ser otro, un híbrido de musarañas que se forma y deforma, se estira y se agiganta en la luz pasajera, sus cónclaves familiares, los torbellinos de sus rencores, sus tragedias, sus terribles batallas ingrávidas, el colérico retumbo de sus luchas, sus traiciones en llama viva, sus lágrimas después de la rendición de las tropas, sus orfandades, su camaleónico vestuario sobre los buches sin peso, sus mantos con un viso del oro tostado al gris lava, sus vellones, sus lentejuelas de vencejos y cometas, su rubor hiperbóreo, sus digestiones al sol, sus cuenta cuentos junto a las hogueras de las estrellas, sus premiosas despedidas, sus estertores, lastimadas por el azufre que remonta, acribilladas por avionetas y reactores, cañoneadas sin piedad con cristales de yoduro de plata, titanes de humo deshaciéndose sigilosamente bajo cielos sombríos, disipándose en perezosos despojos de muselina, olvidadas, mortales como nosotros. 

*La mítica revista Litoral lo publicó en su número monográfico sobre el agua (nº 259, Agua. Arte y literatura).

4 comentarios:

  1. Jamás he saboreado un trozo de cielo relleno de macedonio de nubes tan delicioso y sabroso como este. Enhorabuena por esta magnifica exposición de imaginación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para sabroso, tu comentario, querida amiga. Muchas gracias por estar atenta a las entradas. Siempre es un gusto saber que el trabajo realizado puede "alimentar". Un abrazo.

      Eliminar
  2. Angel, cualquier escrito tuyo alimenta principalmente el alma, pues se inflama, el espíritu pues se inquieta y por último el cuerpo porque siente ganas de seguir leyendo, leyendo... "hasta saciarse". Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Gracias a ti, amiga, por comentarios tan preciosos, tan místicos. Un abrazo superlativo.

    ResponderEliminar